Relaciones Laborales: Juan Manuel Pereira y la decisión de construir su propio camino

relaciones laborales

Juan Manuel Pereira empezó estudiando Abogacía porque era el camino que parecía esperarse de él. Algunos años después entendió que terminar una carrera tenía sentido solo si podía reconocerse en el futuro profesional que esa decisión construía. Estudiar Relaciones Laborales apareció entonces como la posibilidad de elegir nuevamente, esta vez desde sus propios intereses.

El cambio fue mucho más allá de pasar de una carrera a otra. En dos años encontró un campo profesional, empezó a trabajar en Recursos Humanos antes de recibirse y transformó una habilidad que siempre había tenido —relacionarse con otras personas— en una herramienta concreta para crecer laboralmente.

Estudiar Relaciones Laborales fue empezar a pensar en su propio futuro

Antes de Teclab, Juan Manuel describe su vida profesional como inestable. Había terminado el secundario y comenzado Abogacía, una decisión muy atravesada por su entorno familiar. Avanzó algunos años, pero la sensación de estar recorriendo un camino ajeno se hizo difícil de ignorar.

Al mismo tiempo, empezó a cambiar frecuentemente de empleo. La prioridad era resolver lo inmediato y lo académico fue perdiendo terreno.

Hasta que una pregunta empezó a ordenar el resto: ¿qué quería hacer con su futuro? “Me motivó pensar en eso”, recuerda.

La respuesta no apareció de golpe. Surgió mientras trabajaba orientando a personas interesadas en estudiar. Parte de su día consistía en conversar, entrevistar, escuchar necesidades y acompañar decisiones.

Ese trabajo hizo visible una característica que había estado presente durante años. “Siempre destaqué algo mío: las relaciones interpersonales, ayudar al otro, a mis compañeros”.

Cuando una compañera le recomendó Teclab, Juan Manuel revisó el plan de estudios de Relaciones Laborales y encontró una carrera que conectaba con esa forma de vincularse.

También encontró algo que necesitaba en ese momento: una meta posible de visualizar.

Después de haber dejado Abogacía, volver a proyectarse en una carrera extensa generaba dudas. La tecnicatura tenía una duración de dos años y eso le permitía pensar el objetivo de otra manera.

Podía empezar, avanzar y comprobar desde la experiencia si había encontrado finalmente un campo profesional en el que quisiera quedarse.

Estudiar Relaciones Laborales empezó a cambiar su trabajo antes de recibir el título

Durante el segundo año, Juan Manuel consiguió una oportunidad en una startup. El desafío era considerable: desarrollar el área de Recursos Humanos desde cero.

Ese primer trabajo vinculado directamente con su nueva carrera coincidió con las prácticas profesionalizantes. En lugar de tener por un lado el estudio y por otro el empleo, ambas experiencias empezaron a retroalimentarse.

Cuando aparecía un problema que todavía no sabía resolver, podía volver a los materiales, recuperar conceptos y trasladarlos a una situación concreta.

“Aprendí lo que me faltaba de la parte técnica y gracias a eso pude desarrollar todo el área”.

La experiencia permite entender qué significa, en la práctica, uno de los diferenciales más fuertes de Teclab: aprender haciendo desde el inicio. El objetivo de las prácticas es que los conocimientos puedan trasladarse a escenarios profesionales antes de terminar la carrera.

En el caso de Juan Manuel, esa conexión ocurrió mientras construía un área que ni siquiera existía cuando llegó a la empresa.

Qué aprendió al estudiar Relaciones Laborales y llevarlo a la práctica

Trabajar en Recursos Humanos también le permitió descubrir que el conocimiento técnico era solo una parte del trabajo.

Las habilidades para relacionarse con personas, escuchar, comunicar, resolver situaciones y aprender de la frustración empezaron a ocupar un lugar cada vez más importante.

Era, precisamente, el territorio en el que Juan Manuel había empezado a reconocerse antes de elegir la carrera.

“Lo que pude mejorar gracias a Teclab fueron las habilidades blandas”.

La diferencia es que aquello que antes identificaba como una característica personal empezaba a transformarse en una capacidad profesional.

Teclab incorpora el desarrollo de habilidades como comunicación efectiva, pensamiento crítico y adaptabilidad porque forman parte de las competencias que acompañan al conocimiento técnico en situaciones reales de trabajo.

Para Juan Manuel, ese aprendizaje también significó cambiar su forma de enfrentar los errores. Construir un área desde cero incluye decisiones difíciles, procesos que necesitan ajustes y momentos donde las cosas no salen como estaban previstas.

Parte del crecimiento fue aprender a no quedarse atrapado en esa frustración.

Relaciones Laborales y Recursos Humanos empezaron a encontrarse en el mismo recorrido

Aunque están estrechamente vinculados, estudiar Relaciones Laborales y formarse específicamente en Recursos Humanos no representan exactamente el mismo camino.

Juan Manuel empezó desde las relaciones entre personas y organizaciones y terminó encontrando un espacio profesional dentro de RR. HH.

Si estás evaluando alternativas y todavía no tenés claro qué diferencia existe entre ambos campos, podés profundizar antes de tomar una decisión.

Esa exploración también ayuda a entender por qué la carrera puede conducir a distintos roles: selección, administración de personal, relaciones laborales, capacitación, experiencia de colaboradores y otras funciones vinculadas con la gestión de personas.

Estudiar Relaciones Laborales online también implicó aprender a organizarse

La modalidad fue uno de los motivos por los que Juan Manuel se interesó en Teclab. Venía de estudiar presencialmente y, al principio, pensó que cursar online haría más sencilla la organización. Descubrió que la flexibilidad tenía otra lógica.

Poder decidir cuándo avanzar no significa que el estudio se organice solo. Tuvo que crear horarios, construir rutinas y desarrollar una autonomía que antes estaba marcada por la asistencia presencial. “Fue un gran desafío para mí tener autodisciplina”.

La experiencia muestra un costado importante de la cursada flexible. Teclab permite combinar clases en vivo y grabadas para que estudiar pueda convivir con otras responsabilidades. Pero esa autonomía funciona mejor cuando existe también una estructura que ayude a sostener el recorrido.

Y para Juan Manuel eso se volvió especialmente importante cuando su situación personal se complicó.

El acompañamiento importó cuando apareció la posibilidad de abandonar

No todos los momentos de los dos años fueron iguales. Hubo problemas personales y períodos en los que continuar estudiando resultó más difícil.

Juan Manuel habló con su coach. Encontró seguimiento cuando se atrasaba con actividades y distintos canales para pedir ayuda, desde el portal hasta WhatsApp. La sensación con la que se quedó fue sencilla: “Teclab siempre estuvo para mí”.

Ese acompañamiento cobra sentido precisamente porque apareció cuando el recorrido estuvo en riesgo.

El modelo de Teclab contempla coaches desde el ingreso y tutores durante la cursada, con el objetivo de acompañar la organización, las dudas académicas, los trabajos prácticos y la preparación de evaluaciones.

La modalidad online tampoco significó estudiar en aislamiento. Juan Manuel mantuvo contacto con compañeros de distintos puntos del país. Compartían materiales, resúmenes y momentos de estudio, construyendo una dinámica colectiva aunque no estuvieran físicamente en la misma aula.

Los docentes acercaron el trabajo real a la cursada

Otra pieza importante fueron las trayectorias profesionales de quienes daban las clases. Juan Manuel valora que muchos de sus docentes trabajaran activamente en las áreas sobre las que enseñaban. “En general todos también trabajan en el área, y eso me ayudó un montón”.

La diferencia aparece cuando una teoría puede acompañarse con un conflicto real, una decisión organizacional o una experiencia concreta de alguien que ya ejerce la profesión.

Teclab plantea este contacto como parte de su modelo: aprender con docentes activos en la industria permite entender cómo los contenidos se aplican dentro del trabajo cotidiano.

En Relaciones Laborales, esa cercanía cobra especial relevancia porque muchas decisiones involucran personas, normas, contextos y situaciones donde no siempre existe una respuesta automática.

La salida laboral terminó confirmando la elección

Juan Manuel había empezado con una pregunta: ¿realmente me gustará trabajar en este campo?

La posibilidad de empezar a ejercer durante el segundo año respondió buena parte de esa duda.

“La salida laboral” es lo primero que identifica cuando piensa en lo más gratificante de la carrera.

Empezó la tecnicatura sin saber si Relaciones Laborales terminaría convirtiéndose en su profesión. Antes de recibirse ya estaba construyendo experiencia dentro del área.

Para quienes están considerando estudiar Relaciones Laborales, entender esas posibilidades profesionales puede ser el siguiente paso antes de mirar una carrera concreta.

Desde gestión y administración de personas hasta selección y relaciones laborales, el campo permite construir distintos recorridos dentro de organizaciones.

De empezar desde cero en Recursos Humanos a trabajar en River Plate

La startup fue el comienzo del camino profesional, no el destino final. Cuando se realizó la entrevista, Juan Manuel ya trabajaba en el área de Recursos Humanos de River Plate.

La diferencia con aquel momento en el que cambiaba constantemente de empleo es considerable. “La estabilidad”, responde cuando intenta explicar qué cambió profesionalmente después de Teclab.

“Hoy estoy trabajando en el área de Recursos Humanos de River Plate y estoy muy agradecido, porque si no fuese por todo el recorrido que hice, hoy no estaría donde estoy”.

La frase no convierte su trayectoria en una fórmula replicable para todo el mundo. Sí permite mostrar qué ocurrió en su caso: estudiar, practicar y empezar a trabajar en el área formaron parte del mismo proceso.

Su presente tampoco significa haber dejado de enfrentarse a desafíos. Describe su trabajo como un espacio donde todos los días aparece algo nuevo. La diferencia es que ahora esos desafíos suceden dentro de una profesión que eligió.

Después de estudiar Relaciones Laborales, apareció una nueva meta

El título podría haber marcado el final. Terminó funcionando como evidencia de que podía seguir.

Después de convertirse en Técnico Superior en Relaciones Laborales, Juan Manuel comenzó una Licenciatura en Recursos Humanos en Universidad Siglo 21.

El convenio de articulación le permitió continuar su formación con reconocimiento de las materias realizadas durante la tecnicatura.

Su forma de explicarlo mantiene la misma lógica que lo había llevado a elegir una carrera de dos años:

“Si ya pude dos años, puedo otros dos más”.

Hay un cambio importante detrás de esa frase.

Cuando empezó Teclab, una carrera corta le daba la confianza necesaria para volver a intentarlo. Después de recibir el título, esos mismos dos años se convirtieron en la prueba de que podía proponerse un objetivo académico mayor.

La continuidad de estudios forma parte de los diferenciales que Teclab plantea después del egreso: el título puede convertirse en una base desde la cual seguir construyendo formación y nuevas oportunidades profesionales.

¿Vale la pena estudiar Relaciones Laborales si todavía no sabés dónde vas a terminar?

Juan Manuel tampoco tenía todas las respuestas cuando empezó.

Sabía que necesitaba cambiar de rumbo y que trabajar con personas era una capacidad que disfrutaba. El resto apareció mientras avanzaba.

Ese es también el consejo que deja para quienes todavía miran la decisión desde afuera.

Dos años pueden parecer una distancia importante cuando todavía no comenzaste. Su experiencia cambió la perspectiva: “El tiempo pasa igual”.

En ese mismo período, él pasó de probar una nueva carrera a conseguir su primera experiencia en Recursos Humanos, terminar una tecnicatura y abrir el camino hacia una licenciatura.

Estudiar Relaciones Laborales en Teclab implica una formación de dos años orientada al trabajo con personas y organizaciones, con prácticas profesionalizantes, docentes vinculados con la industria y una modalidad pensada para combinar la cursada con otras responsabilidades.

La conexión con el trabajo empieza mientras estudiás: la propuesta apunta a desarrollar conocimiento técnico y habilidades que puedan ponerse en juego mucho antes de recibir el título.

Para Juan Manuel, la decisión empezó pensando en el futuro y terminó transformando su presente.

Si te interesa desarrollar una carrera vinculada con personas, equipos y organizaciones, el próximo paso puede ser conocer qué vas a estudiar y qué posibilidades profesionales abre la tecnicatura.

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