Cuando Rufo Arreaga llegó a Argentina desde Venezuela, continuar la carrera de Ingeniería Informática que había empezado dejó de ser una posibilidad. Había otras prioridades por resolver, un nuevo país al que adaptarse y un trabajo que ocupaba buena parte de su tiempo. Pero una idea quedó pendiente: terminar una carrera y obtener su título.
Diez años después, ese objetivo volvió a encontrar espacio. Esta vez, con una diferencia importante: Rufo ya había pasado por soporte técnico, redes y programación. Había descubierto qué área de tecnología le interesaba y necesitaba una formación que pudiera convivir con su vida laboral. Así llegó a la carrera de Quality Assurance de Teclab.
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ToggleUna carrera pendiente que encontró un nuevo camino
Al instalarse en el país, Rufo comenzó a sumar experiencias dentro del mundo IT y pasó por tareas vinculadas con soporte técnico, redes y programación.
El interés seguía ahí. Lo que había cambiado era su contexto. “Tenía ese pendiente personal de obtener una carrera, de obtener un título”. sostuvo.
La oportunidad de retomarlo surgió también desde su entorno laboral. El gerente de IT de la empresa en la que trabaja, que impulsaba al equipo a seguir desarrollándose profesionalmente, le recomendó mirar las propuestas de Teclab.
Rufo investigó las opciones y encontró en Quality Assurance un área que conectaba con lo que venía descubriendo en su propia experiencia profesional.
De una formación general a encontrar su lugar en Quality Assurance
Una de las diferencias que Rufo encontró frente a su experiencia universitaria anterior fue el foco.
La Ingeniería Informática que había comenzado tenía una formación extensa y general. En Quality Assurance encontró una propuesta más específica y directamente relacionada con tareas que podía reconocer en su trabajo.
«Encontré en Teclab y en la carrera de QA que el contenido es específico, es directo y está conectado con la realidad de las acciones que hace un QA en el trabajo», comentó. Una combinación que resultó decisiva, como es el casdo de una carrera de 2 años enfocada en un campo concreto y con título oficial.
La carrera de Quality Assurance de Teclab trabaja áreas como testing de software, planificación de pruebas, metodologías ágiles, bases de datos, scripting, gestión de proyectos y detección y documentación de incidencias. Además, fue cocreada con Microsoft para conectar la formación con conocimientos y herramientas utilizados en el sector tecnológico.
Para Rufo, esa especialización no significó solamente estudiar algo que le interesaba. También le permitió empezar a profesionalizar tareas que ya realizaba.
Lo que aprendía en la carrera empezó a aparecer en su trabajo
Rufo cuenta que cursaba materias cuyos contenidos coincidían con situaciones que estaba atravesando en su empleo. En lugar de mantener el estudio y el trabajo como dos mundos separados, empezó a compararlos.
Uno de los ejemplos más claros fueron las metodologías ágiles. Rufo las incorporó como parte de la carrera y pudo relacionarlas con la organización del ciclo de desarrollo de software de su empresa. También profundizó en planificación de pruebas, creación de casos de prueba y definición de procesos según los requerimientos de un cliente.
En Teclab, la formación práctica busca que las entregas y proyectos no funcionen únicamente como evaluaciones académicas, sino como oportunidades para utilizar herramientas y formas de trabajo que después aparecen en contextos profesionales.
Y para Rufo eso ocurrió mientras todavía estaba cursando.
Un reporte de errores que cambió su manera de documentar
En su trabajo ya realizaban este tipo de prácticas, pero de una manera más resumida. En la carrera se encontró con una estructura más detallada: incorporar el paso a paso, indicar el resultado esperado y registrar el resultado obtenido.
Rufo tomó ese aprendizaje y lo llevó a su equipo. Así, la nueva forma de documentar le permitió producir reportes más técnicos y detallados para compartir tanto con el equipo de desarrollo como con responsables del proyecto.
Ese ejemplo hace tangible algo que puede sonar abstracto cuando se habla de “formación conectada con el trabajo”: una herramienta aprendida durante la cursada modificó una tarea que ya realizaba profesionalmente.
Si estás explorando este campo y todavía quieres entender mejor qué tareas realiza este perfil en el día a día, puedes profundizar antes en los roles de un titulado de la carrera de Quality Assurance.
Trabajar y estudiar al mismo tiempo necesitaba otra forma de cursar
Volver a estudiar implicaba un desafío concreto: Rufo ya tenía una vida laboral que sostener.
Al principio necesitó un período de adaptación para coordinar ambos mundos. Después encontró una dinámica que podía incorporar a su rutina.
Cuando sus horarios laborales no le permiten participar de una clase en el momento en que ocurre, puede acceder al contenido grabado y organizar el estudio en otro momento.
El objetivo personal estaba claro, pero había otra condición importante: sentía que podía acomodar la cursada alrededor de sus responsabilidades sin tener que elegir constantemente entre estudiar y trabajar.
Para alguien que había tenido que interrumpir su primera carrera precisamente porque las circunstancias ya no le permitían sostenerla, esa diferencia tenía un peso especial.
Estudiar online no significó estudiar solo
La flexibilidad resolvía una parte del desafío. La otra era saber qué ocurriría cuando aparecieran dudas. Ahi recuerda su experiencia con una frase simple: “siempre me sentí acompañado”.
Destaca la disponibilidad de tutores y profesores para responder consultas sobre contenidos, ejemplos o incluso sobre la propia dinámica de estudio. También encontró respuestas dentro de los espacios disponibles en la plataforma.
Ese acompañamiento forma parte de la propuesta de Teclab durante toda la cursada: docentes, tutores y equipos académicos intervienen en distintas etapas para ayudar a comprender contenidos, preparar evaluaciones y sostener el ritmo hacia el título.
En el caso de Rufo, ese apoyo convive con otra característica importante: los contenidos no quedan aislados de lo que sucede afuera de la institución.
La tecnología cambia rápido. La formación también tiene que acompañarla
Trabajar en tecnología le permite a Rufo observar algo todos los días: las herramientas cambian.
La inteligencia artificial es uno de los ejemplos que menciona. Una herramienta puede evolucionar en cuestión de semanas y modificar procesos que hasta hace poco se resolvían de otra manera.
Por eso valora que la formación entregue fundamentos sólidos, pero también entiende que desarrollarse profesionalmente en IT requiere seguir aprendiendo.
En QA ocurre algo similar. Saber diseñar pruebas o registrar incidencias es fundamental, pero también hay que aprender a trabajar con equipos, comprender nuevas herramientas, adaptarse a cambios y tomar decisiones dentro de proyectos en movimiento.
La propia carrera incorpora ese cruce entre conocimientos técnicos y habilidades como comunicación, organización, toma de decisiones y learning agility.
Rufo lo vive en primera persona:
“Me llevo todo el contenido. La mayoría lo uso en el día a día de mi trabajo”.
Quality Assurance también le permitió imaginar qué viene después
Su objetivo ya no termina cuando piensa en recibir el título.
Rufo empezó a preguntarse qué otras especializaciones puede hacer, cómo seguir profesionalizándose y qué lugar le gustaría ocupar dentro de algunos años.
Hay un objetivo que aparece con claridad: liderar un equipo.
No lo piensa únicamente como un ascenso. Le interesa acompañar a otras personas que estén recorriendo procesos similares al suyo, comprender las dificultades que enfrentan y ayudarlas a desarrollarse.
Para eso, reconoce, las habilidades técnicas no alcanzan.
Planificación, comunicación, colaboración y capacidad de adaptarse aparecen en su relato con el mismo peso que las herramientas de testing.
Su formación actual funciona entonces como una nueva base desde la cual seguir creciendo, no como el punto final del recorrido.
Una sucesión de oportunidades
Al final de la entrevista le pidieron definir Teclab desde su propia experiencia y no dudó en calificarla como «una sucesión de eventos de oportunidades».
Oportunidades para retomar una meta. Para aplicar una herramienta nueva en el trabajo. Para conectar con docentes y tutores. Para descubrir un campo profesional más específico. Y, desde ahí, empezar a imaginar el siguiente desafío.
Ese recorrido refleja una idea central de la propuesta de Teclab: la conexión con el mundo laboral empieza mientras estudias. La carrera de Quality Assurance combina contenidos específicos del área, aprendizaje práctico y una modalidad que permite organizar la cursada junto con otras responsabilidades.
Además, la carrera fue cocreada con Microsoft y conduce al título oficial de Técnico Superior en Quality Assurance. La formación incluye desde desarrollo y planificación de pruebas hasta gestión de proyectos, mobile testing y prácticas profesionales.
Si, como Rufo, buscas una formación tecnológica que puedas conectar desde el inicio con situaciones reales de trabajo, puedes revisar la carrera completa, sus materias y las herramientas que vas a desarrollar.


