Las carreras ya no garantizan un futuro. La capacidad de adaptarse sí  

Andrés Pallaro

Hay algo que sigue generando muchísima ansiedad cuando alguien piensa en estudiar: la sensación de que tiene que tomar una decisión definitiva. Como si elegir una carrera fuera elegir quién vas a ser el resto de tu vida. 

Pero para Andrés Pallaro, especialista en innovación, transformación digital y futuro del trabajo, el problema es que seguimos pensando las carreras con una lógica que ya no se parece demasiado al mundo actual. 

“Las personas eligen menos por mandatos o identidades fijas y más como una aproximación sucesiva, una combinación de señales, experiencias y hallazgos”, explica Andrés.  

Y probablemente ahí esté uno de los cambios más importantes que está atravesando hoy el trabajo, la educación y la forma en que las personas construyen su futuro profesional. 

Porque ya no vivimos en un escenario donde alguien estudia algo, entra a una empresa y repite el mismo recorrido durante décadas. Las industrias cambian rápido, aparecen nuevas tecnologías, surgen trabajos híbridos y las trayectorias laborales empiezan a ser mucho menos lineales que antes. 

Por eso Andrés cree que una carrera ya no debería pensarse como un punto de llegada. “Una carrera es una invitación a transitar un camino”, sostiene.  

Y eso cambia completamente la conversación. 
 

El problema no es equivocarse de carrera 

Muchas personas siguen buscando “la decisión correcta”, como si existiera una fórmula exacta para asegurarse un futuro estable o un trabajo garantizado.  Pero el mercado laboral ya no funciona así. 

Hoy una misma carrera puede derivar en caminos completamente distintos. Dos personas que estudian exactamente lo mismo pueden terminar trabajando en áreas totalmente diferentes, mezclando habilidades, tecnología, proyectos o intereses personales que ni siquiera imaginaban cuando empezaron. 

Por eso Andrés cree que uno de los errores más comunes es pensar la carrera como algo cerrado. “El error más común es tomar una carrera como un punto de llegada y no como un punto de partida”, explica.  

Y quizás eso también alivie un poco la presión. 

Porque si el trabajo cambia constantemente, entonces probablemente la clave ya no esté en elegir “perfectamente”, sino en desarrollar herramientas para adaptarse, aprender y construir una propuesta propia con el tiempo. 

El futuro laboral va a ser mucho más flexible de lo que imaginamos 

Otra de las ideas que atraviesa la mirada de Andrés tiene que ver con cómo está cambiando el concepto de trabajo. 

Muchas estructuras que antes parecían estables empiezan a moverse: los trabajos más rígidos, los roles demasiado cerrados o las profesiones completamente aisladas empiezan a perder fuerza frente a modelos mucho más dinámicos. 

“Las señales muestran que el trabajo se vuelve algo más flexible, más elegible y más difícil de clasificar”, explica. Y eso obliga a pensar las carreras desde otro lugar. 

Porque ya no alcanza solamente con acumular conocimientos técnicos o repetir información. Cada vez toma más valor la capacidad de combinar habilidades, trabajar por proyectos, adaptarse rápido y construir experiencias reales. 

Por eso muchas carreras vinculadas a tecnología, marketing, programación, data o diseño están empezando a mezclarse entre sí. Hoy los perfiles más buscados rara vez funcionan de manera completamente aislada. 

La lógica del futuro laboral parece ir mucho más hacia personas capaces de conectar conocimientos, entender contextos y moverse en escenarios cambiantes. 

La diferencia ya no va a estar en saber más cosas 

Para Andrés, el futuro no va a depender de una única habilidad mágica. El diferencial va a estar en la combinación. 

Por un lado, habilidades humanas como criterio, creatividad, comunicación o capacidad de análisis. Y por otro, la posibilidad de trabajar con tecnología, inteligencia artificial y nuevos entornos digitales. 

andres pellaro

No hay una habilidad en particular. El secreto va a estar en la combinación entre habilidades humanas y capacidades de utilización tecnológica” Eso también explica por qué hoy muchas instituciones empiezan a cambiar la manera de enseñar. 

En Teclab, por ejemplo, las carreras están pensadas desde una lógica mucho más conectada con el trabajo real, el aprendizaje práctico y la necesidad de adaptarse constantemente a industrias que evolucionan todo el tiempo. La idea ya no pasa solamente por aprender teoría, sino por desarrollar experiencia, resolver problemas y construir un recorrido profesional propio mientras el mercado cambia. 

Porque probablemente el futuro laboral no premie únicamente a quienes sepan más cosas. Va a premiar mucho más a quienes sepan construir valor con lo que saben. 

La verdadera diferencia va a estar en la propuesta de valor de cada persona 

Hay una idea que Andrés repite varias veces y que probablemente resume toda esta transformación: las personas van a tener que aprender a explicar mucho mejor qué valor aportan. 

No solamente qué estudiaron. 

  • Qué saben hacer. 
  • Qué construyeron. 
  • Qué experiencia tienen. 
  • Qué problemas pueden resolver. 

Los trabajos van a requerir que uno pueda dar cuenta de quién es, qué sabe hacer y por qué agrega valor”, explica.  

Y quizás por eso cada vez tiene menos sentido pensar el futuro profesional como algo fijo. Porque las carreras ya no parecen funcionar como etiquetas permanentes. 

Empiezan a funcionar más como puntos de partida para construir algo que probablemente cambie muchas veces a lo largo de la vida. 

Estudiá 100% online en Teclab

Obtené tu título oficial en 2 años con las habilidades más demandadas por el mercado laboral

Estudiá 100% online en Teclab

Obtené tu título oficial en 2 años con las habilidades más demandadas por el mercado laboral

¿Te gustó este artículo?

Compartí esta nota para ayudar a otros a innovar su forma de aprender.

Compartir esta nota

INSCRIPCIONES ABIERTAS   | Aprendé con clases online en vivo éstes dónde éstes.    Saber más