Hay momentos en los que pensar en el futuro también significa reconocer que algo tiene que cambiar. Para algunas personas, ese cambio puede empezar con una decisión tan importante como retomar los estudios, comenzar una carrera y proponerse alcanzar un título.
Ese fue el camino de Matías, quien en un momento de su vida sintió que las posibilidades de crecimiento eran limitadas, pero decidió no quedarse en ese lugar. Miró hacia adelante, pensó qué quería para los próximos años y tomó una decisión que hoy reconoce como un punto de inflexión.
“Matías es una persona que se superó a sí mismo y creyó en él”, cuenta al hablar de quién es hoy. Una definición que resume mucho más que el hecho de haber comenzado una carrera: habla de animarse a imaginar un futuro diferente y trabajar para construirlo.
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TogglePensar en el futuro para empezar a cambiar el presente
Cuando Matías comenzó a pensar seriamente en estudiar una carrera, no lo hizo solamente por el deseo de obtener un título. Había una preocupación más profunda: qué quería para su vida laboral en los próximos años.
Su situación de ese momento le hizo preguntarse si el camino que estaba recorriendo le permitiría alcanzar aquello que buscaba. Y la respuesta lo llevó a pensar en nuevas alternativas.
“Yo pensaba mucho en mi futuro”, explica. Al mirar su situación, imaginaba cómo estaría dentro de cinco o siete años y sentía que no había un crecimiento que lo acercara al lugar al que quería llegar.
Esa mirada hacia adelante fue determinante. En lugar de conformarse con lo que ya conocía, empezó a preguntarse qué podía hacer para generar nuevas oportunidades.
La respuesta fue comenzar una carrera.
Estudiar implicaba un desafío, especialmente cuando durante mucho tiempo las puertas podían haber parecido cerradas. Pero también representaba una posibilidad concreta de construir nuevas herramientas para su desarrollo profesional.
El deseo de conseguir mejores oportunidades laborales
Para Matías, uno de los principales objetivos era mejorar su situación laboral.
No se trataba únicamente de conseguir un nuevo puesto. Buscaba acceder a mejores propuestas laborales, alcanzar una posición que le permitiera crecer y, especialmente, conseguir mayor estabilidad.
“Quería mejores propuestas laborales. Quería una mejor posición y, por sobre todas las cosas, una estabilidad”, cuenta.
Ese objetivo hizo que estudiar dejara de ser una idea lejana para convertirse en una decisión concreta.
Elegir una carrera significa dedicar tiempo, esfuerzo y compromiso a un proyecto que no siempre tiene resultados inmediatos. Sin embargo, también puede ser una forma de prepararse para las oportunidades que aparecen más adelante.
En el caso de Matías, la posibilidad de formarse representaba justamente eso: sumar conocimientos y herramientas que le permitieran proyectarse de otra manera dentro del ámbito laboral.
Elegir estudiar también es apostar por uno mismo
Tomar la decisión de comenzar una carrera puede generar dudas. Muchas veces aparecen preguntas sobre si será posible compatibilizar los estudios con el trabajo, si se podrá sostener el esfuerzo o si realmente ese camino permitirá alcanzar los objetivos buscados.
Para quienes sienten que las puertas están cerradas, dar el primer paso puede parecer todavía más difícil.
La experiencia de Matías muestra otra perspectiva: no siempre es necesario tener todas las respuestas antes de empezar. A veces, el primer paso consiste justamente en decidir que se quiere algo diferente y empezar a construirlo.
En su caso, encontró en Teclab una propuesta que se alineaba con las condiciones que estaba buscando para su futuro.
“Me decidí justamente por Teclab porque veía esas condiciones que yo estaba buscando aplicadas justamente en la carrera”, explica.
La elección estuvo vinculada con una necesidad concreta: encontrar una alternativa de formación que pudiera acompañar el proyecto laboral que había comenzado a imaginar.
Una decisión que cambió su manera de verse
Con el tiempo, la experiencia de estudiar no solamente significó avanzar hacia un título. También transformó la manera en que Matías se percibía a sí mismo.
Hoy puede mirar hacia atrás y reconocer que aquella decisión que en un principio parecía cuesta arriba terminó convirtiéndose en una de las elecciones más importantes de su recorrido.
“Hoy puedo decir que estoy disfrutando de esa decisión que en un momento veía muy cuesta arriba”, afirma.
La frase refleja una parte importante de cualquier proceso de formación: los resultados no siempre se pueden ver desde el comienzo.
Cuando alguien decide estudiar una carrera, probablemente tenga objetivos concretos —un título, mejores oportunidades, crecimiento profesional o estabilidad—, pero también puede encontrarse con algo menos tangible: una mayor confianza en sus propias capacidades.
Eso es parte de lo que Matías identifica cuando habla de haberse superado a sí mismo.
Creer que es posible también forma parte del camino
Uno de los cambios más importantes en su historia parece estar relacionado con la confianza.
En un momento, las circunstancias podían hacerle pensar que algunas posibilidades estaban fuera de su alcance. Hoy, en cambio, puede reconocer que tomó una decisión, sostuvo el proceso y consiguió avanzar hacia aquello que se había propuesto.
“Creyó en él”, resume cuando habla de su propia transformación.
Y esa idea puede ser especialmente significativa para quienes están pensando en estudiar pero todavía no se animan a dar el paso.
Empezar una carrera no significa tener el futuro resuelto. Significa tomar una decisión sobre el presente para acercarse al futuro que cada persona quiere construir.
Para alguien que busca cambiar su situación laboral, desarrollar nuevas habilidades o acceder a mejores oportunidades, la formación puede convertirse en una herramienta para ampliar sus posibilidades.
El futuro puede empezar con una decisión
La historia de Matías no comienza con la certeza de que todo iba a salir bien. Comienza con una pregunta: ¿quiero que mi vida siga siendo así dentro de cinco o siete años?
A partir de esa pregunta apareció la necesidad de buscar un camino diferente. Y ese camino lo llevó a estudiar una carrera, perseguir un título y apostar por nuevas oportunidades profesionales.
Hoy, cuando mira hacia atrás, puede reconocer el valor de aquella decisión.
Porque a veces cambiar el futuro no significa saber exactamente dónde vamos a estar dentro de algunos años. Significa identificar hacia dónde queremos ir y empezar a movernos en esa dirección.
Para Matías, ese movimiento comenzó cuando decidió estudiar.
Y su historia demuestra que, incluso cuando algunas puertas parecen cerradas, siempre puede existir la posibilidad de construir una nueva entrada: creer en uno mismo, prepararse y animarse a dar el primer paso.


