Cuando el acompañamiento personalizado hace la diferencia al estudiar

Acompañamiento personalizado

Hay momentos en una carrera en los que el problema deja de ser una materia. Aparece el cansancio, una dificultad familiar, el miedo a rendir después de muchos años o esa sensación bastante concreta de pensar: “quizás no puedo con esto”. Para Florencia Simoiz, tutora académica de Teclab, es justamente ahí donde el acompañamiento académico cobra otra dimensión, porque muchas veces ayudar a avanzar implica primero entender qué está pasando del otro lado de la pantalla.

Florencia conoce esa experiencia desde un lugar particular. Antes de acompañar estudiantes del área de Administración y Contabilidad, ella misma estudió en Teclab, atravesó la virtualidad, organizó una carrera junto con la maternidad y llegó a su título. Haber ocupado ambos lugares cambió su manera de ejercer la tutoría: cuando alguien le habla de los tiempos, los miedos o la dificultad de volver a estudiar, no necesita imaginárselo por completo porque también estuvo ahí.

El acompañamiento académico empieza cuando aparece el “no puedo”

Una carrera online puede adaptarse mejor a la vida cotidiana, pero eso no significa que estudiar deje de requerir tiempo, organización y esfuerzo. Florencia ve esa tensión constantemente: hay estudiantes que trabajan, personas que vuelven a estudiar después de muchos años y otras que necesitan compatibilizar la formación con responsabilidades familiares. Cuando el ritmo cotidiano empieza a pesar, aparecen la desmotivación y la duda sobre si realmente será posible llegar al final.

Su trabajo comienza muchas veces en ese punto. “Mi especial foco es decir: sí podés, brindar herramientas, acompañar y tratar de hacer un poquito más fácil el camino”, explica. La tarea de una tutora, desde su perspectiva, no consiste solamente en responder una consulta sobre una actividad: también implica ayudar a recuperar el objetivo cuando las circunstancias personales empiezan a desplazarlo.

Ese enfoque coincide con el modelo de acompañamiento de Teclab, donde tutores y coaches intervienen durante distintas etapas de la cursada para ayudar a organizar el estudio, resolver dudas y sostener el avance. La propuesta contempla personas reales acompañando el recorrido precisamente porque estudiar online necesita flexibilidad, pero también referencias a las que recurrir cuando algo se complica.

Un tutor académico también ayuda a descubrir cómo estudiar mejor

No todas las personas llegan a Teclab con los mismos hábitos ni aprenden de la misma manera. Algunas pueden terminar el secundario y comenzar inmediatamente una tecnicatura; otras deciden profesionalizarse después de décadas de trabajo y necesitan volver a acostumbrarse a estudiar. Para Florencia, esas diferencias hacen que el acompañamiento académico no pueda reducirse a una respuesta estándar para todo el mundo.

Cuando alguien se traba, una de las primeras tareas es descubrir qué método le funciona. Puede ser leer y hacer resúmenes, apoyarse en videos, practicar directamente con actividades, participar de una clase en vivo o combinar distintas herramientas. “Siempre buscamos encontrar la fortaleza que tenga cada persona”, explica Florencia al describir cómo trabaja con estudiantes que necesitan reorganizar su forma de aprender.

La cursada ofrece distintos recursos precisamente para permitir esas combinaciones: clases en vivo, contenidos grabados, materiales complementarios, actividades y espacios de intercambio. Florencia observa que esa variedad también facilita algo que puede perderse cuando pensamos en educación online únicamente como una plataforma: la posibilidad de preguntar, interactuar con docentes y conversar con compañeros hasta encontrar una dinámica que funcione.

Cómo funciona el acompañamiento académico cuando estudiar vuelve a sentirse difícil

Hay situaciones en las que organizar una agenda o recomendar un método de estudio alcanza. Otras requieren una cercanía distinta. Florencia recuerda haber acompañado a personas que atravesaban pérdidas familiares y que, en medio de ese proceso, habían perdido también el foco necesario para continuar con la carrera. En esos momentos, explica, el rol empieza a cambiar: aparece un “acá estoy, contá conmigo, veamos en qué te puedo ayudar en el día a día”.

La satisfacción llega tiempo después, cuando esa misma persona vuelve a escribir para contar que se preparó, se animó a rendir y finalmente aprobó. Florencia lo sintetiza con una frase que explica por qué considera su tarea mucho más que un seguimiento académico: recibir un mensaje que dice “lo logré” después de conocer todo lo que hubo antes “es un montón”.

Esa experiencia también modificó la manera en que entiende su profesión. El tutor puede aparecer en un momento pequeño dentro de una trayectoria de varios años, pero para quien está intentando sostener una meta puede convertirse en una referencia importante. “Uno no dimensiona el lugar a donde estamos llegando”, reconoce cuando recuerda estudiantes que, incluso después de egresar, volvieron a buscarla para contarle dónde estaban trabajando y agradecerle por haberlos acompañado.

Si estás evaluando estudiar a distancia y una de tus dudas es qué pasa cuando necesitás ayuda, Teclab reúne en un mismo espacio cómo funcionan los tutores, coaches, clases en vivo y canales de contacto durante la carrera.

De estudiante a tutora: Florencia también tuvo que aprender a estudiar online

La cercanía con la que acompaña tiene una historia detrás. Durante la pandemia, Florencia decidió volver a un interés que llevaba tiempo con ella: el mundo agrario. Siempre había querido estudiar Ingeniería Agronómica, pero después de convertirse en madre empezar una carrera extensa y presencial se había vuelto difícil de compatibilizar con su nueva realidad.

La alternativa apareció cuando decidió estudiar una formación vinculada con administración agropecuaria en Teclab. No lo hizo sola porque comenzó junto con su hermano y ambos recorrieron la carrera al mismo tiempo hasta recibirse. El objetivo, al menos inicialmente, era profundamente personal. “Era una superación personal, decir: siendo madre puedo lograr algo”, recuerda sobre aquella decisión.

Haber estudiado online mientras criaba a sus hijos también le permitió conocer desde adentro aquello que después escucharían sus estudiantes: la dificultad de organizarse, prepararse para rendir de manera virtual y mantener la motivación cuando la vida cotidiana compite con el estudio. Esa experiencia es la que hoy aparece cuando alguien le dice que siente miedo o que no sabe si podrá continuar.

“Yo estuve del otro lado y sé lo que es ese camino”, explica. Su forma de acompañar parte justamente de esa memoria: entiende que detrás de la pantalla puede haber trabajo, hijos, responsabilidades y circunstancias que no desaparecen cuando empieza una clase. Para Florencia, saber que existe alguien disponible del otro lado hace que ese recorrido deje de sentirse como una persona sola frente a una computadora.

Una carrera vinculada al agro terminó abriendo una oportunidad que Florencia no esperaba

Recibirse parecía, en principio, la culminación del objetivo que se había propuesto junto con su hermano. Sin embargo, el título terminó abriendo una posibilidad profesional que Florencia no había imaginado cuando comenzó a estudiar. A través de la bolsa de empleo conoció una vacante para trabajar como tutora, se postuló, pasó por las entrevistas y el proceso de onboarding y comenzó una nueva etapa dentro de la misma institución en la que había sido estudiante.

Ese paso cambió también su relación con la educación. Lo que había empezado como una meta de crecimiento personal terminó revelando una vocación vinculada con acompañar a otras personas en sus propios recorridos. Comenzó a trabajar como tutora en 2023 y, aunque tiempo después hizo una pausa para priorizar nuevamente la maternidad, volvió al equipo cuando pudo reorganizar sus tiempos.

La historia muestra otro aspecto del recorrido educativo: recibir un título no necesariamente cierra una etapa profesional de una manera previsible. En el caso de Florencia, una formación relacionada con el sector agropecuario derivó también en competencias, contactos y una oportunidad laboral que la llevaron hacia un rol que hoy siente profundamente propio.

Para quienes comparten su interés original por el sector, Teclab actualmente ofrece la carrera de Gestión Agraria, una tecnicatura de dos años orientada a la administración de empresas agrarias, producción, comercialización y gestión agropecuaria. La propuesta mantiene ese cruce que atrajo inicialmente a Florencia: poder desarrollar conocimientos específicos del agro dentro de una formación que pueda organizarse junto con otras responsabilidades.

El crecimiento de un estudiante también se nota en cómo empieza a participar

Florencia aprendió a reconocer el progreso incluso antes de que aparezca una nota o un título. En las primeras clases puede haber silencio: el docente explica, pregunta y cuesta que alguien habilite el micrófono. Participar cuando todavía no existe confianza con el grupo o con los propios conocimientos puede resultar mucho más difícil de lo que parece.

Con el avance de la carrera, empieza a ver otro comportamiento. Quienes antes escuchaban comienzan a levantar la mano, relacionan los conceptos con sus trabajos, hacen preguntas desde su propia experiencia y se animan a conversar con docentes y compañeros. Para Florencia, ese cambio muestra algo más profundo que haber entendido una materia: empieza a aparecer una identidad profesional.

La autoestima también se transforma. Una persona que comienza preguntándose si estará preparada puede terminar hablando desde lo que sabe, compartiendo experiencias laborales y construyendo argumentos con mayor seguridad. Ese crecimiento reúne conocimientos técnicos y habilidades como comunicación, participación y pensamiento crítico, capacidades que después también intervienen cuando hay que desenvolverse dentro de un equipo de trabajo.

El documento de diferenciales de Teclab plantea justamente que la formación busca desarrollar esas habilidades junto con los conocimientos específicos de cada carrera, porque comunicar ideas, adaptarse y trabajar con otras personas forman parte de la preparación para el mundo laboral.

La práctica profesional cambia la manera de llegar al título

Desde su lugar como tutora, Florencia también observa una diferencia cuando los estudiantes atraviesan las prácticas profesionalizantes. Poder aplicar lo aprendido fuera de una actividad académica les permite entender de otra manera qué implica el rol para el que se están formando y comprobar si pueden desenvolverse en situaciones reales.

“Al hacer la práctica profesional, sale plantado diferente”, explica. Para ella, esa instancia hace que el estudiante llegue al momento de recibirse con más seguridad y con una comprensión más concreta de aquello que va a hacer profesionalmente. El título sigue siendo importante, pero ya no representa el primer contacto con la práctica.

Teclab ubica esa conexión con el trabajo desde el comienzo de su propuesta educativa: aprender haciendo, utilizar herramientas vinculadas con cada industria y sumar prácticas dentro de las carreras forman parte del objetivo de construir experiencia antes del egreso.

Cuando llega el “lo logré”, el acompañamiento deja de sentirse como un trabajo

En un cierre de bimestre, Florencia estaba de guardia un sábado por la tarde cuando empezaron a llegarle mensajes. Algunos provenían de estudiantes que habían atravesado semanas especialmente difíciles y que finalmente habían conseguido completar aquello que se habían propuesto. Podría haber sido simplemente una notificación más dentro de la jornada, pero para ella tenía otra carga: conocía lo que cada persona había tenido que superar antes de escribir “llegué”.

Esos mensajes explican por qué habla de la tutoría como un compromiso que a veces traspasa la lógica de una tarea laboral. “Dejás de sentir que estás trabajando y sentís que estás colaborando para que la persona pueda cumplir sus objetivos”, cuenta. No significa que el tutor haga el recorrido por el estudiante, sino que ayuda a que ese recorrido siga siendo posible cuando aparecen obstáculos.

Algunas historias continúan incluso después del egreso. Florencia recuerda personas que la buscaron por nombre y apellido en redes sociales para contarle que habían conseguido trabajo, que se habían recibido o que estaban avanzando profesionalmente. Que alguien conserve su nombre después de terminar la carrera le permitió dimensionar algo que al principio no veía con tanta claridad: acompañar también puede dejar una marca.

Estudiar online acompañado puede cambiar mucho más que la experiencia de cursada

La historia de Florencia empezó como la de muchas personas que buscan una forma posible de volver a estudiar. La maternidad había cambiado sus tiempos, una carrera tradicional resultaba difícil de imaginar y la modalidad online apareció como una alternativa para retomar un interés que seguía pendiente. El recorrido terminó dándole un título, una experiencia compartida con su hermano y, más adelante, una nueva oportunidad profesional.

Ahora, desde el otro lado, su trabajo consiste en ayudar a que otras personas puedan construir recorridos igual de propios. El acompañamiento académico en Teclab busca que la flexibilidad no se convierta en soledad: tutores, coaches, docentes y distintos recursos de estudio forman parte de una experiencia pensada para que cada estudiante pueda organizarse, pedir ayuda y continuar avanzando. La propia web de Teclab define a tutores y coaches como un equipo que acompaña durante toda la cursada para sostener el estudio, resolver dudas y atravesar los momentos más desafiantes.

Para Florencia, recibir un mensaje que dice “aprobé” sigue teniendo un significado especial porque recuerda perfectamente cómo se sentía estar del otro lado. Esa doble experiencia convierte su historia en una prueba concreta de algo que puede resultar difícil de transmitir en una lista de beneficios: estudiar online permite administrar mejor los tiempos, pero saber que hay personas acompañando puede ser lo que haga posible llegar hasta el título.

Si te interesa el mismo campo en el que Florencia comenzó su recorrido, podés conocer la propuesta actual de Teclab en Gestión Agraria y descubrir cómo se combinan administración, producción y herramientas para trabajar en el sector agropecuario.

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